El juicio por el triple lesbicidio de Barracas busca sentar un precedente histórico
La segunda audiencia se realizó este viernes. El proceso, que arrancó el 18 de mayo, retomará después del lunes 8 de junio. La querella pide que el crimen sea reconocido como femicidio y ataque motivado por el odio a la orientación sexual.
Este viernes se llevó a cabo la segunda audiencia del juicio oral por el triple lesbicidio de Barracas, el ataque perpetrado por Fernando Justo Barrientos contra cuatro mujeres lesbianas que terminó con la vida de Pamela Cobas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y dejó gravemente herida a Sofía Castro Riglos, única sobreviviente. El proceso, iniciado el 18 de mayo, quedó en cuarto intermedio hasta después del lunes 8 de junio. La sentencia se espera antes de la feria judicial de invierno, en la primera quincena de julio.
«Una de ellas dijo que alguien abrió la puerta y les tiró una bola de fuego», declaró el inspector Julio César Alarcore ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 5. El policía, junto al oficial Jeremías Ezequiel Retamar, reconstruyó los primeros momentos posteriores al ataque contra Pamela Cobbas (52), Roxana Figueroa (43), Andrea Amarante (42) y Sofía Castro Riglos (41), las víctimas del triple lesbicidio de Barracas. Solo la última de las mujeres logró sobrevivir y alcanzó a relatar lo sucedido.
Isabel Gestoso para Clarín

Barrientos es juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 5, integrado por los jueces Fátima Ángela Ruiz López, Enrique Gamboa y Adrián Pérez Lance, en la sede de Talcahuano 550. La querella, a cargo de la abogada Luciana Sánchez —quien representa a Castro Riglos y a la familia de Andrea Amarante— impulsa dos agravantes: femicidio y crimen de odio por orientación sexual percibida de las víctimas.
Sánchez explicó que llegar al juicio oral llevó dos años y no estuvo exento de obstáculos. El juez a cargo de la instrucción dejó fuera de la investigación, en reiteradas ocasiones, las pruebas vinculadas a la violencia de género y al prejuicio por orientación sexual, lo que obligó a la querella a recurrir a instancias superiores para corregir el rumbo del expediente.

La abogada aclaró que el término «odio», en el marco jurídico, no refiere a un sentimiento personal del acusado hacia las lesbianas, sino a que el hecho expresa una forma de discriminación histórica y estructural arraigada en la sociedad. «No hay ningún caso en Argentina donde la Justicia haya reconocido que un ataque estuvo motivado, al menos en parte, por esa discriminación», señaló. Este juicio podría ser el primero.
El contexto político agrava la urgencia del caso. Sánchez vinculó el clima social actual —el cierre del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, y declaraciones públicas de funcionarios durante el caso Lucio Dupuy— con un mensaje que, según su lectura, habilita socialmente la violencia contra lesbianas, gays, travestis y trans. «Son políticas concretas que mandan una señal: está bien limpiar la sociedad de gays, lesbianas, travestis y trans», afirmó.
Castro Riglos no declarará en el juicio. El equipo de salud del Hospital Bonaparte determinó que hacerlo implicaría revivir el trauma de manera que podría causarle un daño concreto. Desde que estuvo internada, la acompaña la organización YoNoFui. Su esposa fue asesinada en el ataque, y el abandono familiar que enfrenta se mantiene hasta hoy.
El proceso tendrá muchas audiencias, algunas públicas y otras no, con una numerosa lista de testigos. La querella espera que la sentencia siente un precedente que la Justicia argentina le debe históricamente a las víctimas de lesbicidio.
Sobre una nota de El Grito del Sur.
Nota al 18/05/2026
«Se negó a declarar»: así fue la primera audiencia del juicio por el triple lesbicidio de Barracas
El acusado Justo Fernando Barrientos escuchó dos veces los cargos en su contra y eligió el silencio. Afuera de Tribunales, cientos de personas reclamaron justicia por Pamela, Roxana y Andrea, y reparación para Sofía, la única sobreviviente. La próxima audiencia será el viernes 22 de mayo.
A las 9 de la mañana del lunes 18 de mayo, mientras en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°5 de Talcahuano 550 se preparaba la primera audiencia del juicio, en Plaza Lavalle las organizaciones LGBTIQ+ ya habían instalado una radio abierta. Artistas, activistas y personas de la comunidad se reunieron con una consigna clara: justicia por Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y reparación para Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente del ataque incendiario que hace exactamente dos años devastó una habitación de un hotel familiar en el barrio porteño de Barracas.
Adentro, a las 9.45, comenzó formalmente el debate. El tribunal está integrado por los jueces Adrián Pérez Lance —quien presidió la jornada—, Juan Manuel Grangeat y Cinthia Oberlander. Frente a ellos, sentado y detenido desde hace dos años en el Complejo Penitenciario de Ezeiza, Justo Fernando Barrientos, de 69 años, el único acusado.
Los cargos: odio, alevosía, peligro común
La acusación que leyó el fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi fue contundente: homicidio agravado por odio a la orientación sexual de las víctimas, mediando violencia de género, con alevosía y mediante un medio idóneo para crear un peligro común —consumado en tres casos, en grado de tentativa en el de Sofía—. La pena prevista para esa calificación es prisión perpetua.
«Imputo a Justo Fernando Barrientos haber matado a Pamela Fabiana Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante y haber intentado matar a Sofía Castro Riglos, a quien lesionó gravemente, en un contexto previo de discriminación por odio a su orientación sexual de lesbianas y mediando violencia de género», leyó el fiscal.
Las tres querellas coincidieron en ese encuadre. La abogada Luciana Sánchez, representante de Sofía, lo formuló con precisión: «El ataque letal no resulta un hecho aislado, sino que se inserta en el marco de un patrón de acoso físico, psicológico y sexual constante al que las mujeres víctimas, percibidas como lesbianas, eran sometidas por parte del acusado, por medio de amenazas, frases y conductas discriminatorias respecto de su género y orientación sexual e intentos de abuso sexual, desarrollados en un contexto de discriminación, prejuicios y violencia estructural hacia las lesbianas y las mujeres».
Barrientos escuchó los cargos. Dijo no haber retenido la información. Se los leyeron por segunda vez. Cuando el juez le preguntó si iba a declarar, respondió que no.
Qué pasó esa noche
La reconstrucción del ataque fue leída ante el tribunal con un nivel de detalle que subrayó la violencia extrema de lo ocurrido. En la noche del 5 al 6 de mayo de 2024, Barrientos abrió la puerta de la habitación donde las cuatro mujeres ya descansaban y arrojó lo que la fiscalía describe como «un elemento similar a una bola de fuego». El incendio se propagó de inmediato por el cuarto y el pasillo. Cuando una de las víctimas cayó al suelo, Barrientos la empujó nuevamente hacia las llamas. Al ver que Sofía y Andrea intentaban refugiarse en el baño, fue hasta allí y les arrojó un balde encendido. Tres vecinos debieron ser atendidos en el Hospital Argerich por inhalación de monóxido de carbono.
Pamela Cobbas murió el 6 de mayo, pocas horas después del ataque, con quemaduras en el 90% de su cuerpo. Roxana Figueroa falleció el 8 de mayo con el mismo porcentaje de superficie corporal afectada. Andrea Amarante murió el 12 de mayo, tras cinco días de agonía, con quemaduras en el 75% de su cuerpo. Sofía Castro Riglos sobrevivió con quemaduras en el 3% del cuerpo —manos y rostro— y permaneció internada hasta el 3 de junio. No declarará durante el juicio, por recomendación de su equipo médico.
Los planteos rechazados
En la primera audiencia hubo dos pedidos que el tribunal escuchó y rechazó. La querella de Sofía solicitó que todas las audiencias fueran transmitidas en vivo, argumentando que los testimonios son «el corazón probatorio del debate» y que la publicidad del proceso era fundamental dado el carácter histórico del juicio. La defensa de Barrientos, por su parte, pidió que se excluyera un peritaje de ADN solicitado al Cuerpo Médico Forense que aún no fue realizado ni incorporado al expediente.
El tribunal rechazó ambas solicitudes, aunque con matices. Sobre la televisación, los jueces resolvieron que las audiencias con testigos directos —vecinos del hotel, personas presentes en la detención— no serán transmitidas en directo para preservar la «memoria espontánea» de los declarantes. Sí se podrán ver en vivo las audiencias con peritos, expertos y funcionarios públicos. «Una vez que agotemos este grupo de personas, después sí podremos transmitir en directo el resto del juicio», precisó el juez Oliden. Sobre el peritaje, el tribunal consideró que no es posible excluir una prueba que todavía no existe.
Un antes y un después para la FALGBT
Una de las novedades del juicio es la participación de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) como querellante, algo que la organización debió litigar durante meses. La Cámara de Casación Penal le dio lugar en diciembre de 2024, tras ser rechazada por el juez de instrucción y la cámara de apelaciones. Es la primera vez que la FALGBT llega a juicio oral en esa condición, con capacidad de acusar y pedir pena.
«La importancia de que la FALGBT+ pueda sentarse en este proceso penal y acusar y pedir pena de perpetua marca un antes y un después», señaló la abogada Samanta Pedrozo. Para María Rachid, presidenta de la Federación, el reconocimiento del crimen como acto de odio tiene también una dimensión política: «Ese reconocimiento es indispensable para desarrollar políticas públicas capaces de prevenir, reparar y erradicar esa violencia».
Qué sigue
La segunda audiencia está fijada para el viernes 22 de mayo, a las 10 de la mañana, con la declaración de dos agentes de la Policía de la Ciudad que fueron testigos de la detención de Barrientos. A lo largo del debate están previstos unos 20 testigos en total, entre vecinos, policías y peritos. La jornada de lucha en Plaza Lavalle continuará a lo largo del día con radio abierta, lecturas y actividades culturales.
Fuentes
— Infobae. «Comenzó el juicio por el triple crimen de Barracas: el acusado escuchó los cargos en su contra y se negó a declarar», 18 de mayo de 2026. infobae.com
— Agencia Presentes. «Empezó el juicio por el triple lesbicidio: Justicia por Pamela, Roxana y Andrea, y reparación para Sofía», 18 de mayo de 2026. agenciapresentes.org
— Fiscales.gob.ar. «En el inicio del juicio, el hombre acusado de matar a tres mujeres por odio a su orientación sexual se negó a declarar», 18 de mayo de 2026. fiscales.gob.ar
Nota del 17/05/2026
Comienza el juicio por el triple lesbicidio de Barracas: claves de un proceso histórico para la comunidad LGBTIQ+
A dos años del ataque que mató a Pamela Cobbas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y dejó a Sofía Castro Riglos como única sobreviviente, el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 inicia este lunes el juicio contra Justo Fernando Barrientos. Las querellas buscan que sea reconocido como crimen de odio y sentar un precedente histórico.
El lunes 18 de mayo, a las 9.30, en los tribunales de Talcahuano 550 de la Ciudad de Buenos Aires, comenzará el juicio oral contra Justo Fernando Barrientos, el hombre que en la madrugada del 6 de mayo de 2024 arrojó un explosivo casero en la habitación de un hotel familiar del barrio de Barracas donde dormían dos parejas de lesbianas. Pamela Cobbas y Mercedes Roxana Figueroa —que tenían 52 años cada una y eran pareja— y Andrea Amarante, de 42 años, murieron como consecuencia del ataque. Sofía Castro Riglos, de 49 años al momento del hecho, es la única sobreviviente.

¿Quiénes juzgan y quiénes acusan?
El tribunal está integrado por los jueces Fabián M. Dinesta, Rafael A. Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián A. Perez Lance. Tres querellas intervienen en el proceso: la de Sofía, representada por la doctora Luciana Sánchez; la de familiares de Roxana Figueroa y Pamela Cobbas, a cargo del defensor público Pablo Rovatti; y la de organizaciones de la diversidad sexual —entre ellas la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT)—, representada por un equipo de abogadas y abogades.
La clave del juicio: que la justicia nombre el odio
El eje central del proceso es lograr que el crimen sea calificado como homicidio agravado por odio a la orientación sexual, figura contemplada en el artículo 80 del Código Penal argentino. Barrientos ya había amenazado a Pamela y Roxana con matarlas, las llamaba «engendros» y «tortas», y sus denuncias habían sido ignoradas. Para las querellas, estos elementos acreditan que el ataque fue dirigido específicamente a ellas por ser lesbianas.
La querella de Sofía va un paso más allá: pide que el crimen sea calificado también como femicidio y lesbicidio, sosteniendo que el Estado tiene un doble deber de protección —por ser mujeres y por su orientación sexual— y que ambas figuras no son excluyentes sino complementarias.

La FALGBT: de la exclusión al precedente
Uno de los aspectos más significativos del proceso fue la batalla legal para que las organizaciones LGBTIQ+ pudieran participar como querellantes. Inicialmente rechazada por el juez de instrucción y por la cámara de apelaciones, la FALGBT llegó al Tribunal de Casación Penal, que en diciembre de 2024 habilitó su intervención. El argumento fue que un crimen de odio no afecta solo a las víctimas directas sino a todo el colectivo al que pertenecen.
«Queremos representar a todo el colectivo y asegurarnos de que el resultado de este juicio sea un precedente», señaló la abogada Samanta Pedrozo. Un fallo que contemple el agravante por odio a la orientación sexual sería uno de los primeros de este tipo en la historia judicial argentina respecto a crímenes contra lesbianas, y orientaría casos similares en el futuro.
Las víctimas: vidas en la intemperie
Las cuatro mujeres vivían en condiciones de extrema precariedad en el hotel familiar de Barracas. Dos de ellas contaban con Certificado Único de Discapacidad (CUD) pero no recibían asistencia integral. Andrea Amarante había sobrevivido a la masacre de Cromañón en 2004 y nunca fue incorporada al padrón oficial de víctimas. Su familia biológica en Neuquén la negó por su orientación sexual; fue la comunidad lesbiana la que reclamó su cuerpo. Fue, además, Andrea quien en el momento del ataque cubrió con su propio cuerpo a Sofía, lo que le permitió sobrevivir con quemaduras menos graves.
Sofía, la única sobreviviente, sigue viviendo en condiciones precarias y sin vivienda propia. Su abogada describió el impacto del proceso judicial sobre ella: «A Sofía esto le destruyó su vida. Ya fue difícil sobrevivirlo una vez, imaginate reiterarlo y reiterarlo».
El contexto: crímenes de odio en aumento
El juicio comienza en un momento de retroceso en políticas de género y diversidad en Argentina. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio, en 2025 se registraron al menos 227 crímenes de odio basados en orientación sexual o identidad de género, un 62% más que el año anterior y la cifra más alta en los diez años de existencia del organismo. Para las organizaciones convocantes, el triple lesbicidio de Barracas no fue un hecho aislado sino la expresión más extrema de un sistema de violencia que se agrava cuando el Estado deslegitima los derechos de las minorías sexuales.
La movilización
Este lunes, al mismo tiempo que comienza el juicio, habrá una movilización a la puerta de Tribunales. «Vamos a nombrarlas y exigir justicia por Pamela, Andrea y Roxana, y una vida digna para Sofía», convocó Clau Kerana Castro, integrante de la Coordinadora Lesbicidios Nunca Más.
Fuentes
— Agencia Presentes. «Masacre de Barracas: a dos años del brutal ataque llega el juicio oral», 6 de mayo de 2026. agenciapresentes.org
— Amnistía Internacional Argentina. «Crimen de odio en Barracas contra cuatro mujeres lesbianas». amnistia.org.ar
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