La caída de los fiscales y la última batalla de los Macarrón: el asesino de Nora sigue libre

La caída de los fiscales y la última batalla de los Macarrón: el asesino de Nora sigue libre

Diecinueve años después del crimen, tres fiscales fueron destituidos por unanimidad por el mal manejo de la causa. La familia celebra la reparación, pero sabe que lo más difícil está por venir: revertir la prescripción del principal sospechoso. «Por ser gay discutiste con tu mamá y luego le diste muerte», le había dicho uno de los fiscales a Facundo.

El miércoles fue un día larguísimo para Facundo Macarrón. Empezó con los alegatos y terminó de noche, cuando el jurado dictó veredicto: los tres fiscales que llevaron adelante la investigación del asesinato de su madre, Nora Dalmasso, fueron destituidos de sus cargos por unanimidad. Negligencia grave. Mal desempeño. Inhabilitación absoluta para ejercer en el Poder Judicial provincial.

«Me quedo tranquilo de que esta gente no va a poder seguir haciendo daño.»

— Facundo Macarrón (39), hijo mayor de Nora Dalmasso

La caída de los fiscales y la última batalla de los Macarrón: el asesino de Nora sigue libre

Los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro no solo no dieron con el asesino durante casi dos décadas. Según la acusación, obstruyeron activamente la búsqueda de la verdad: privilegiaron hipótesis sin sustento, difundieron rumores sobre la vida privada de la víctima —incluyendo supuestos amantes, cuya versión, según la fiscal general adjunta Betina Croppi, nació en el quincho de la casa el mismo día del hallazgo, «impulsada desde la propia fiscalía»— y dejaron pasar frente a sus narices la pista más sólida de todo el expediente.

Un crimen, cuatro hipótesis equivocadas

Nora Dalmasso tenía 51 años cuando fue encontrada muerta el 25 de noviembre de 2006 en su casa del country Villa del Golf, en Río Cuarto. La habían violado y estrangulado con el cinto de su propia bata de baño. Desde el primer momento, la investigación tomó caminos que, a la luz de los hechos, resultarían bochornosos.

La reivindicación y el hueco que queda

Para los Macarrón —el viudo Marcelo (71), Facundo (39) y Valentina (35)—, la destitución de los tres fiscales es una reparación. «Esto es una gran reivindicación para nosotros como familia. Estos fiscales tuvieron acceso a la prueba, pudieron trabajarla y en lugar de eso prefirieron manejarse en base a prejuicios», dijo Facundo. Lo que más los golpeó fue la actitud durante el jury: ninguno se disculpó, ninguno hizo un mea culpa y, en cambio, apuntaron a su colega Pablo Jávega, el fiscal que heredó el caso ya prescripto y fue quien finalmente consiguió cotejar el ADN de Barzola con las muestras de la escena.

«Yo no puedo vivir tranquilo sabiendo que en cualquier momento puedo cruzarme con el hombre que violó y mató a mi mamá. Él sigue en libertad.»

— Facundo Macarrón

Porque ahí está el nudo: la destitución de los fiscales es una victoria moral y institucional, pero Barzola permanece libre. Un juez y la Cámara ya le dieron la razón en su pedido de prescripción. La última instancia es el Superior Tribunal de Justicia de Córdoba, que debe decidir si revierte esas resoluciones. Si no lo hace, el hombre que las pericias genéticas señalan como responsable nunca pisará un tribunal.

@argay.ar #RioCuarto 💪»Me hizo salir del clóset a las patadas.» Eso dijo Facundo Macarrón sobre el fiscal Di Santo, quien —sin pruebas— construyó una hipótesis delirante: que Nora Dalmasso había sido asesinada por su propio hijo porque no aceptaba su homosexualidad. Un prejuicio convertido en acusación oficial. Una familia destruida dos veces: primero por el crimen, después por el Estado. Esta semana, Di Santo y otros dos fiscales fueron destituidos por unanimidad por el mal manejo del caso. Mientras tanto, el hombre señalado por el ADN sigue libre, pidiendo la prescripción. 19 años. Ningún culpable preso. Y una familia que todavía espera justicia por Nora. #NoraDalmasso #CasoMacarrón #Justicia ♬ sonido original – ARGay punto AR

El fallo del jury y sus alcances

El jurado estuvo integrado por dos legisladores del oficialismo y dos de la oposición, más un miembro del Tribunal Superior de Justicia. Fue presidido por Julieta Rinaldi, la primera mujer en ocupar ese cargo. El proceso comenzó el 21 de abril, tuvo cerca de 40 testigos y concluyó tras una audiencia que se extendió casi 14 horas. La fiscal general adjunta Croppi fue la que sintetizó el problema de fondo: desde el inicio se cometieron errores en el relevamiento de pruebas, se dejaron de lado elementos que luego serían centrales y se eligió condenar moralmente a la víctima en lugar de investigar el crimen.

La última esperanza de los Macarrón de llevar a juicio al sospechoso señalado por el ADN depende ahora de que la Corte provincial revierta la prescripción que lo protege. No es una tarea sencilla, advierte la propia familia.

Facundo Macarrón quiere llegar a un juicio oral. No solo para que haya condena, sino para saber exactamente cómo fue el crimen. Diecinueve años esperando respuestas que el Estado tardó demasiado en buscar.

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