«Gostosos com Lula»: del torso sin remera a la batalla por la atención digital en el balotaje de Brasil
Dos semanas de imágenes virales, un linaje que se remonta a los «descamisados» peronistas y un debate abierto: ¿los jóvenes sin remera contribuyeron al triunfo de Lula o fueron determinantes? Qué dicen las fuentes y qué muestran los números.
Lula da Silva fue reelecto para un cuarto mandato el domingo 25 de octubre. Según el TSE, que cita Infocielo, obtuvo el 51,79 % de los votos válidos frente al 48,21 % de Flávio Bolsonaro, una diferencia de más de 4,4 millones de votos. En la primera vuelta del 4 de octubre había ganado Flávio por unos dos puntos, de modo que la remontada fue inédita. Infocielo sostiene que la reelección la garantizó el Nordeste, donde Lula ganó en los nueve estados.

En el medio hubo un fenómeno de redes. El 11 de octubre, durante la Marcha por la Democracia en la avenida Paulista, un joven enmascarado, sin camiseta y con pantalón de jogging gris se subió a una estructura de la estación Trianon-Masp y ondeó banderas de la campaña de Lula y de Palestina (Infocielo suma una del PCdoB). La imagen se viralizó. Según El País, se trata de Israel Augusto, a quien bautizaron «o gostoso da Paulista» y que acumula casi 400.000 seguidores en Instagram. Paz Radillo, en Sprinforma, lo identifica como Israel Augusto Gomes dos Santos, de 24 años. Así nació el hashtag #GostososcomLula y un perfil con ese nombre cuyo lema es «la estética como manifiesto político».
La tendencia se multiplicó. Aparecieron jóvenes que flexionaban el brazo para formar la «L» de Lula, se sumó el actor Marco Pigossi y llegaron las «Gostosas com Lula». El 13 de octubre, según Infocielo, un hombre musculoso con el rostro cubierto fue filmado en la Esplanada dos Ministérios, en Brasilia. Rockdelux agrega que en redes etiquetaron como «gostosos» a políticos y famosos que posaron con la «L», un gesto que, según el medio, pasó de significar loser a resignificarse como Lula. El propio Lula había hecho su versión en enero, con un video de sunga en la playa difundido por Janja, que generó memes.

¿Por qué funcionó? El politólogo Marcos Dosantos, consultado por El País, habla de «libido electoral» y de una «batalla emocional»: sostiene que el algoritmo favorece el odio y el bulo, pero que la izquierda digital puede captar al votante dudoso con la belleza, la ternura o el entusiasmo. La autora Olivia Muñoz-Rojas, también citada por El País, advierte que no es tan nuevo: hay imágenes similares en la plaza Tahrir y en las protestas contra las deportaciones en Los Ángeles. Para ella la imagen atrae primero y el mensaje viene después, la gente las comparte «por placer, no por militancia», y lo que les da signo político son las banderas y los accesorios. El País menciona además un estudio sobre thirst traps y política en TikTok y el término brasileño biscoitagem, que designa mostrar el cuerpo en redes para recibir halagos.
¿Qué lugar ocupa la comunidad gay? Paz Radillo describe a los «Gostosos com Lula» como jóvenes, principalmente homosexuales, que cambiaron los discursos por fotos sugerentes y humor. Infocielo plantea en su bajada que el fenómeno instaló influencia entre mujeres y gays, pero sin desarrollarlo con datos. El País y Rockdelux hablan de «hombres» sin precisar su orientación. El voto LGBT+ tampoco fue homogéneo: Paz Radillo cita un video de simpatizantes de derecha difundido por el portal Pheeno y al influencer Rico Melquiades, que respaldó a Flávio. Según VoteLGBT, de las 516 candidaturas LGBT+ en las legislativas casi ocho de cada diez eran de izquierda, y las 35 personas electas pertenecían a ese sector.
Detrás de la estética hubo una estrategia de comunicación. La politóloga Lu Quispe sostiene en Deconstrucción Mediática que Lula descentralizó su comunicación bajo el lema «cada persona es un influencer», sumó comunidades en WhatsApp y Telegram y escuchó a menores de 25 años en el tramo final. Infocielo recuerda el canal «Exército do Lula» de André Janones, que superó los cuatro millones de seguidores el 12 de octubre. La consultora Paula Pissaco explica que muchos jóvenes de izquierda salieron a la calle ante la sospecha de que el algoritmo favorecía a la derecha. Según Paz Radillo, la campaña de Lula denunció restricciones en plataformas de Meta, y la empresa reconoció fallas técnicas pero negó favoritismo. Lula dijo tras la victoria que vencieron «la intromisión de fuera», según El País.

El nombre tiene resonancia argentina. Infocielo recuerda que «descamisados» fue un insulto de la prensa opositora a los trabajadores que llegaron a Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, que Perón tardó un año en asumirlo como bandera y que Evita lo volvió emblema. Para ese medio, ochenta años después el descamisado cambió la fábrica por el gimnasio y la palabra vuelve como piropo.
También hay una discusión sobre cosificación. Pissaco plantea que desear no es el problema y que lo es «borrar a la persona detrás del cuerpo». El País señala que la tendencia no es exclusiva de un bando: días atrás se viralizó una joven junto a Flávio Bolsonaro que resultó ser una creación de inteligencia artificial.
Sobre el peso real de los «gostosos», las voces coinciden más de lo que parece. Un post citado por Rockdelux dice que en los análisis sobre Brasil hay que recordarlos y que, en su opinión, fueron «determinantes», aunque lo plantea en una columna de tono humorístico. Dosantos afirma que Lula no ganó por ellos, pero que los «torsos progres» le dieron músculo. Paz Radillo considera exagerado atribuirles la victoria. Ninguna de las fuentes aporta mediciones de voto por orientación sexual o por edad que permitan cuantificar su efecto.
Tras la elección, el Partido Liberal de Flávio Bolsonaro reconoció el lunes los resultados, y aliados del senador confirmaron que viajó a Estados Unidos con su familia.
Fuentes: El País (ICON), Rockdelux, Sprinforma, Infocielo, Emol, Conclusión.
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