Esteban Castillo, autor de «Kdaver»: «Sentía que estaba muriendo, y la escritura fue lo único que me quedó»
En diálogo con ARGay punto AR, el escritor sanjuanino habló del proceso detrás de «Kdaver», el acoso que atravesó en su adolescencia y su decisión de despegarse de la historia personal para darle una voz colectiva al protagonista del libro.
Esteban Castillo nació en Jáchal y hoy vive en Córdoba capital, donde cursa sus estudios universitarios. A sus 24 años es el autor de «Kdaver», su primera obra, que publicó el 28 de junio pasado —Día Internacional del Orgullo— y que ya tuvo bastante repercusión. ARGay punto AR conversó con él vía Zoom en una charla distendida de media hora, en una semana en la que el medio venía cubriendo investigaciones sobre terapias de conversión y casos de discriminación a jóvenes de la comunidad. Consultado sobre cómo lo interpela esa actualidad desde su presente como escritor, Castillo fue contundente: «Es una constante lucha porque estamos inmersos en una sociedad que todavía critica, juzga, aísla y quita derechos. Es triste que un niño tenga que aprender a ser fuerte para sobrevivir en vez de enseñarle a la sociedad a no juzgar.»

El origen de «Kdaver» no fue la idea de escribir un libro, sino una necesidad urgente. «Sentía que estaba muriendo. La escritura al principio no fue un modo de salvación, fue lo único que me quedaba», contó Castillo sobre esos primeros textos, escritos de forma desordenada en servilletas, el celular o cualquier papel que tuviera a mano durante su adolescencia. «Con cada texto me iba sintiendo un poquito más liberado y en paz conmigo mismo», agregó. Sobre cómo define hoy a su propia obra, el autor la describe así: «Es un libro con una voz pidiendo ayuda, un grito de desesperación de alguien que busca ser escuchado y respetado.» Tiene, dice, mucha carga emocional —desesperanza, tristeza, dolor—, pero cierra con una reflexión y un autoconocimiento que ayudan a sanar.
Haber crecido en un pueblo chico atraviesa buena parte de la charla. Consultado sobre si hoy, en 2026, sigue habiendo jóvenes de pueblos pasando por experiencias de acoso escolar como las que narra el libro, Castillo no dudó: «Lamentablemente sí. Muchos niños aprenden a sentir el rechazo antes que el amor y el miedo antes que el orgullo.» Aunque considera que el presente es más esperanzador por la mayor visibilidad y educación, sostiene que sigue habiendo mucho odio. En ese marco, describe a «Kdaver» como su forma personal de levantar la voz y pedir justicia y respeto. Sobre las Marchas del Orgullo como acompañamiento para esos jóvenes, opinó: «Ayudan a que las personas no se sientan solas y vean a otros como ellos. La marcha es tanto orgullo como protesta, y es la única forma de no quedarnos callados ni perder lo conseguido.» Y agregó que, incluso en los pueblos más chicos, la marcha va formando comunidad y abriendo espacios —como talleres— que muestran el lado luminoso de la vida.
El camino de esos textos sueltos hasta el libro publicado tomó tres años. En la facultad, Castillo contactó a un grupo de compañeras que se convirtieron en sus correctoras —a las que llama cariñosamente «las Sofis»—, con quienes trabajó durante un año antes de firmar contrato con la editorial Autores de Argentina. Los primeros ejemplares salieron el 28 de junio, fecha que el autor eligió a conciencia: «Fue un renacer publicar ese día», dijo sobre el intercambio que generó después con sus lectores, muchos de los cuales se sintieron comprendidos, incluso personas ajenas a la comunidad que lograron ponerse en su lugar.
Una de las decisiones más importantes del proceso fue no personalizar al protagonista. «Al principio era autobiográfico, pero me pareció interesante despegarme para que fuera una voz colectiva en la que cada persona encontrara algo de sí misma», explicó Castillo, en línea con lo que ya había señalado en una entrevista anterior con Diario de Cuyo: que el narrador no tuviera nombre ni lugar de origen definido era una decisión deliberada para representar a otros jóvenes en situaciones similares, en especial dentro de la comunidad LGBTIQ+.
Sobre el presente del protagonista de su libro, Castillo usa una imagen potente: «Siento que enterré por completo esa versión. El Esteban de ‘Kdaver’ realmente murió y pudo encontrar la paz gracias a este libro.» El Esteban de hoy, dice, es distinto: tiene amigos que lo aman, está más feliz y con mucha más vida. «Ya no es un cadáver», resume.
«Kdaver» puede conseguirse en formato físico por MercadoLibre, con envío a domicilio, y en formato digital en Amazon, Google Play Libros y Apple Books.
Fuentes: entrevista de Nestor Roco para ARGay punto AR; Diario de Cuyo
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