Con la difusión del video del ataque, se reactivó el pedido de Justicia para Miguel Coria

Con la difusión del video del ataque, se reactivó el pedido de Justicia para Miguel Coria

A cuatro meses del crimen, la causa sumó dos elementos que le devolvieron centralidad al reclamo. Por un lado, una pericia genética confirmó que la sangre hallada en el calzado de Moisés Márquez Calani pertenece a Miguel Ángel Coria. Por otro, trascendieron en medios locales de Jujuy los detalles de las cámaras de seguridad que registraron la secuencia del ataque: un primer golpe de puño, el intento de la víctima de alejarse del lugar, la persecución del agresor y la golpiza continuada una vez que Coria ya estaba en el piso.

«Es una secuencia de menos de dos minutos», describió Cristian Toledo Telles, abogado de la familia, al detallar el contenido de las imágenes que ahora forman parte del expediente.

Con la difusión del video del ataque, se reactivó el pedido de Justicia para Miguel Coria
Marcha del Orgullo Junio 2026 – foto.argay.ar

La reconstrucción del hecho a partir del video —sumada a la prueba genética— volvió a poner el caso en agenda en Jujuy y reactivó el acompañamiento de organizaciones LGBTIQ+ de la región, que desde abril vienen sosteniendo el pedido de justicia junto a la familia a través de marchas en Tarija y San Salvador de Jujuy, presentaciones ante la Legislatura jujeña y pedidos formales de informes a Bolivia. El reclamo se mantiene firme en torno al mismo eje: que el expediente se juzgue como lo que las organizaciones y la familia sostienen que fue, un crimen motivado por el odio hacia la orientación sexual de la víctima, y que los antecedentes de violencia del acusado no vuelvan a licuarse en el proceso.

@argay.ar A cuatro meses del crimen de Miguel Ángel Coria, dos novedades reactivaron el pedido de Justicia. Trascendieron en medios de Jujuy los detalles del video de cámara de seguridad que registró el ataque: un golpe de puño, el intento de Miguel de alejarse, la persecución del agresor y la golpiza continuada ya en el piso. «Es una secuencia de menos de dos minutos», describió Cristian Toledo Telles, abogado de la familia. A eso se suma una pericia genética que confirmó que la sangre hallada en el calzado del acusado pertenece a Miguel. Nota completa en argay.ar/miguelcoria Repasamos el caso: 📌 Miguel Ángel Coria tenía 37 años, era odontólogo y profesor de zumba, oriundo de Jujuy y radicado en Tarija, Bolivia. 📌 El 25 de abril fue asesinado a golpes sobre la avenida Domingo Paz, cuando intentó darle un beso a Moisés Márquez Calani, quien reaccionó con violencia extrema. 📌 La autopsia determinó un trauma encéfalo craneal grave con múltiples fracturas de cráneo. 📌 Márquez Calani está detenido preventivamente en el Centro Penitenciario de Morros Blancos y arrastra 19 antecedentes por violencia familiar, lesiones graves y falsificación, sin condena firme en ninguno. 📌 Su familia y colectivos LGBTIQ+ de Tarija denuncian que el acusado tiene vínculos con el poder económico y político local, y temen que eso le permita eludir la Justicia. Desde abril, la familia de Miguel —encabezada por su hermana Gabriela— sostiene el reclamo junto a organizaciones de la diversidad de Jujuy y Tarija: marcharon dos veces, se presentaron ante la Legislatura jujeña y consiguieron pedidos formales de informes a Bolivia. Esta semana, la evidencia audiovisual y genética le devolvió fuerza a ese reclamo. Seguimos exigiendo que este crimen de odio no quede impune. Nota completa en argay.ar/miguelcoria #JusticiaPorMiguelCoria #MiguelAngelCoria #CrimenDeOdio #LGBTIQ #Jujuy #Tarija #Bolivia #ARGayPuntoAR #DiversidadSexual #NuestrasVidasImportan ♬ sonido original – ARGay punto AR


Nota al 11 de mayo de 2026

Asesinaron a golpes a un joven jujeño en Bolivia en un crimen de odio

Miguel Ángel Coria, odontólogo e instructor de zumba de 37 años, fue atacado con violencia extrema en Tarija por un hombre que reaccionó ante un intento de beso. El agresor está detenido pero la familia teme que su poder político le permita eludir la justicia.

Miguel Ángel Coria, joven jujeño de 37 años, fue asesinado a golpes el pasado 25 de abril en la ciudad boliviana de Tarija, en lo que su familia y abogados calificaron como un crimen de odio motivado por la homofobia. El agresor, Moisés Márquez Calani, fue identificado por testigos y se encuentra detenido preventivamente por cuatro meses en el Centro Penitenciario de Morros Blancos.

Pedido de Justicia en Tarija, Bolivia.

El ataque ocurrió sobre la avenida Domingo Paz, cuando Coria intentó darle un beso a Márquez Calani. La reacción fue inmediata y brutal: el agresor lo golpeó hasta derribarlo en la vereda, y luego continuó atacándolo cuando ya estaba en el suelo, en estado de total indefensión. La autopsia determinó que la causa de la muerte fue un trauma encéfalo craneal grave con múltiples fracturas de cráneo.

A pesar de la contundencia de las pruebas —entre ellas un video de cámara de seguridad que registró el ataque cuadro por cuadro—, Márquez Calani intentó justificarse argumentando que actuó en «defensa propia». Su detención no disipa los temores de la familia: según denunciaron colectivos LGBTIQ+ en Tarija, el agresor tiene vínculos con el poder económico y político local, además de 19 antecedentes por violencia familiar, lesiones graves y delitos de falsificación.

La familia expuso el caso ante la Legislatura de Jujuy, donde fue recibida por diputados de distintos bloques y por autoridades del Colegio de Abogados. El encuentro fue valorado positivamente por los abogados de la familia, Ruddy Casas y Cristian Toledo Telles, quienes señalaron que la causa logró unificar a legisladores de la Comisión de Derechos Humanos y de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En términos jurídicos, Márquez Calani enfrenta cargos por asesinato con agravantes —motivos fútiles, alevosía y ensañamiento— según el artículo 252 del Código Penal boliviano, lo que implica una pena máxima de 30 años de prisión sin derecho a indulto. El 27 de agosto se realizará una audiencia clave para evaluar si continúa la prisión preventiva, instancia en la que la defensa de la familia pedirá la ampliación de la medida hasta el juicio oral.

Gabriela Coria hizo un llamado a la sociedad a rechazar toda forma de violencia y discriminación, y fue cuidadosa al deslindar la responsabilidad individual del colectivo: «Nunca voy a decir que Bolivia me quitó a mi hermano, el que me quitó a mi hermano es el odio, la brutalidad». También destacó el rol decisivo de los colectivos LGBTIQ+ en Tarija, sin cuya movilización, advirtió, el caso podría haber quedado en la impunidad.

«Esto tiene que ser un punto de partida para una sociedad mejor. Seamos conscientes de que somos humanos, empaticemos. La crueldad no puede ser el camino», cerró Gabriela, cuyas palabras resonaron tanto en la Legislatura jujeña como entre los miles de personas que acompañaron a la familia a través de las redes sociales.


Fuente: Mariana Mamani para Página 12 — nota original

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