Iridiscencias petroleras: ser gay en el fin del mundo

Iridiscencias petroleras: ser gay en el fin del mundo

Paolo Paris es sociólogo, hace drag y vive en Comodoro Rivadavia. Cuando le tocó escribir el capítulo sobre su propia ciudad para el libro A lo largo y a lo ancho, empezó las entrevistas con cierta soberbia: ¿qué le iban a decir que no supiera? Lo que encontró lo sorprendió. Una ciudad masculinizada por el petróleo, Grindr con la mitad de los perfiles sin foto, una fiesta mensual itinerante y varones que aprenden a vivir entre el matrimonio de larga duración o la soltería casi célibe.

Sociabilidad gay en el interior · Comodoro Rivadavia, Chubut · A lo largo y a lo ancho, Meccia (dir.), Ediciones UNL–Eudeba, 2026

Paolo Paris llegó a Comodoro Rivadavia desde La Plata. Antes de convertirse en investigador de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, antes de armar el café concert Black Flamingo junto a amigos y una pareja gay que gestiona el espacio cultural Actitud Pandora, antes de estudiar la vida gay en la ciudad del petróleo, fue él mismo parte de esa vida.

Por eso cuando le tocó escribir el capítulo sobre Comodoro para el libro A lo largo y a lo ancho —la investigación colectiva sobre sociabilidad gay en el interior argentino dirigida por Ernesto Meccia y publicada en 2026 por Ediciones UNL y Eudeba—, comenzó con cierta soberbia: "¿Qué tengo para preguntar, o qué me van a decir que no sepa sobre la vida gay en mi ciudad?"

Lo que encontró lo sorprendió.

Iridiscencias petroleras: ser gay en el fin del mundo

── I. LA CIUDAD DEL PETRÓLEO ──────

Comodoro Rivadavia tiene 215.453 habitantes y se extiende 33 kilómetros de norte a sur y 10 de este a oeste sobre la costa patagónica del Chubut. La fundaron en 1901, descubrieron petróleo en 1907 y desde entonces la industria petrolera motoriza todo: la economía, la demografía, la cultura y —como Paris fue descubriendo— también la vida gay.

Es una ciudad de migrantes. Primero llegaron los solteros del noroeste argentino, luego familias enteras desde Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán y Salta. Después vinieron los chilenos de la Isla de Chiloé. Luego la privatización de YPF en los noventa vació parte de la región. Y con la recuperación de mediados de los 2000, una nueva oleada: bolivianos, peruanos, paraguayos, dominicanos, venezolanos, brasileños.

"En Comodoro somos todos descendientes de alguna migración", escribe Paris. "Algunos gays locales son migrantes ellos mismos."

Esa condición migratoria tiene una ventaja inesperada: el alejamiento del núcleo familiar relaja las imposturas. Muchos se permiten en Comodoro lo que no se permitirían en sus ciudades de origen.

── II. EL UNIVERSO MASCULINIZADO ────

El trabajo en los pozos petroleros es homosocial: casi exclusivamente masculino, con reglas de género muy marcadas y una vigilancia constante de cualquier cosa que se perciba como femenina. Paris lo había estudiado antes en otro trabajo: los rituales de iniciación de los trabajadores recién llegados incluyen "bromas pesadas" con componentes homoeróticos explícitos, que paradójicamente funcionan como pruebas de masculinidad y mecanismos de control del género.

Esa lógica del pozo se extiende, de maneras menos obvias, al resto de la vida social de la ciudad.

En Grindr, la sobreestimación de los símbolos masculinos es visible: muchos perfiles reivindican la masculinidad como atributo deseable. Sin embargo, Paris nota que algo está cambiando. Algunos perfiles reivindican la feminidad abiertamente. Los menores de 40, en general, ya salieron del armario en un contexto más receptivo. Y los que provienen de familias no petroleras tienen, muchas veces, menos resistencias que superar.

── III. GRINDR AL FIN DEL MUNDO ───

Paris abrió Grindr mientras escribía el capítulo y anotó lo que vio: de los 99 perfiles gratuitos disponibles, 41 no ofrecían ninguna foto, 31 mostraban el cuerpo o partes de él sin la cara, y solo 15 mostraban una foto del rostro. El resto usaba paisajes, dibujos u objetos.

El anonimato es la norma. La mitad de los usuarios prefiere iniciar conversaciones privadas sin revelar nada hasta que la confianza se establece. Hay álbumes de fotos privadas con bloqueador de captura de pantalla y videos que solo se pueden reproducir una vez.

"La cuadrícula abarca 99 perfiles gratuitos. Generalmente, en nuestra ciudad esos 99 perfiles abarcan personas que viven en Comodoro y Rada Tilly. Incluso algunos pueden quedar afuera. Pero como la app ofrece filtros, pueden aparecer perfiles de localidades cercanas, incluso de la ciudad de Coyahique a 440 km, en Chile."

— Paolo Paris

En una ciudad donde casi todos se conocen, la discreción tiene un peso enorme. Muchos eligen vivir "tapados" no por miedo a la violencia física sino por el peso de la mirada social en una comunidad pequeña donde la información circula rápido.

── IV. LA FAME Y LA FRIKI ────

La única fiesta expresamente gay de Comodoro se llama La Fame. Existe desde 2012, rota por distintos boliches y se realiza aproximadamente una vez por mes. En sus publicaciones de Instagram promete música "pop de ayer y de hoy" y publica fotos de divas nacionales e internacionales: Lali, Tini, Moria Casán, Kim Petras, Miley Cyrus, Madonna, Rosalía. Desde hace años tiene como conductora a una drag llamada Synergy.

IG @lafamepop

En una de las últimas ediciones del mes del Orgullo, la "elección de la reina" la ganó una concursante de Puerto Madryn que viajó especialmente para el concurso. En segundo lugar quedó una chica trans recién llegada desde Catamarca. En tercero, una concursante de Caleta Olivia con hipoacusia. Paris lo lee como una muestra del ecumenismo regional que produce la fiesta: Comodoro como epicentro de toda una red de vínculos gay que se extiende por cientos de kilómetros de Patagonia.

Pero hay otra fiesta que en los últimos años ganó terreno entre la juventud queer de la ciudad: la Ahrefrikiparty, conocida como La Friki. Música alternativa de los ochenta en adelante, concursos de disfraces, la invitación a ir "montado" de alguna manera. En su Instagram dice: "No tolera muestras de homofobia, gordofobia, clasismo, transfobia, racismo, sexismo, lesbofobia, discriminación". Algunos amigos gays de Paris le dijeron que prefieren La Friki a La Fame porque no es tan "sectaria".

IG: @ahrefrikiparty

"Si 'lxs rarxs' de la ciudad somos 5, 10, 50, lo que importa es que te sientas cómodx en el lugar siendo vos mismx."

— creador de Ahrefrikiparty, entrevistado por Paris

── V. FABIÁN Y LA BIBLIA ──────

Entre los entrevistados que Paris encontró, Fabián —cincuenta años, migrante de Mendoza— tenía una historia que no encajaba con ningún molde previo.

Desde los diecisiete años había ido solo a la Iglesia Evangélica, sin su familia. Le gustaba ir. Estudiaba teología. Enseñaba la Biblia a niños. Sabía que ser gay "está multado por la Biblia" y que el sexo fuera del matrimonio estaba prohibido en su congregación. Eso, en cierta forma, lo protegía: no hablar de sexo era no tener que hablar de lo suyo.

Siguió así durante años, hasta que empezó a salir con un chico y empezaron a verse en público, en boliches. Cuando el pastor lo convocó para dirigir un nuevo instituto bíblico, Fabián entendió que era el momento de blanquear la situación. La Iglesia lo expulsó.

"Creo que Dios no mira de la cintura para abajo."

— Fabián, 50 años, entrevistado en el libro

La frase quedó resonando en Paris mucho después de que terminó la entrevista.

── VI. INVESTIGAR LA PROPIA CIUDAD ────

Lo más singular del capítulo de Comodoro es su posición enunciativa: Paris escribe desde adentro. No es el sociólogo porteño que viaja al interior a buscar material, como Meccia en Resistencia o en Goya. Es alguien que vive ahí, que sale a La Fame, que se monta para la Friki, que conoce a los entrevistados o a alguien que los conoce.

Eso le da al capítulo una honestidad particular. Paris admite que empezó las entrevistas con soberbia y que esa soberbia fue su primer error. Que pensó que sabría todo de antemano y que no supo nada. Que la pregunta por la salida del armario —que él tenía tan lejos en el tiempo que creía superada— fue "sorprendentemente significativa" para casi todos sus entrevistados. Que encontró pocas referencias a objetos culturales gay en personas que viven lejos de los centros de producción cultural, y que eso lo hizo preguntarse qué significa crecer en el fin del mundo sin acceso al canon que a él lo había formado.

"Me pregunto si nuestra ubicación distante de los centros dificulta nuestra identificación con los objetos culturales que allí se producen."

La respuesta, en el libro, queda abierta. Como queda abierta la vida gay en Comodoro: más anónima que en ninguna otra ciudad de la serie, más solitaria, más discreta. Y también, en sus fiestas y en sus drags y en sus redes de vínculos que se extienden por cientos de kilómetros de estepa, más comunitaria de lo que cualquier mapa haría suponer.

────────────────────────────────────────

NOTA DEL EDITOR:

Este texto está basado en el capítulo "Iridiscencias petroleras. Espacios, relaciones y reflexiones de la vida gay en Comodoro Rivadavia", de Paolo Paris, en A lo largo y a lo ancho. Estudios sobre sociabilidad gay en Argentina (dir. Ernesto Meccia). Ediciones UNL – Eudeba, 2026. 462 páginas. ISBN 978-987-749-532-4.

ENTREGAS ANTERIORES:

→ Santa Fe, años 80 y 90: argay.ar/yirar/

→ Resistencia y Corrientes: argay.ar/resistencia-corrientes/

→ Córdoba, años 70 y 80: argay.ar/cordoba-rosa/

→ Goya, Corrientes: argay.ar/goyagay/

→ Bahía Blanca: argay.ar/bahiablanca/

La entrada Iridiscencias petroleras: ser gay en el fin del mundo se publicó primero en ARGay.