Senegal: el Parlamento aprobó una ley que criminaliza la existencia LGTBIQ+
La nueva reforma eleva las penas de prisión a 10 años y persigue a las organizaciones de derechos humanos. En un clima de cacería de brujas, cientos de personas intentan huir del país ante la multiplicación de denuncias anónimas.
El Parlamento de Senegal dio un paso trágico hacia la institucionalización del odio. Este miércoles 11 de marzo de 2026, los legisladores aprobaron una reforma del Código Penal que endurece drásticamente los castigos contra la comunidad LGTBIQ+. La nueva normativa elevó las penas por «actos contra natura» a un rango de entre cinco y diez años de cárcel, duplicando el máximo anterior. El proyecto, impulsado bajo el gobierno de Ousmane Sonko, no solo apunta contra los individuos, sino que criminaliza formalmente el activismo y el financiamiento de cualquier entidad que defienda la diversidad sexual.

La situación en las calles de Dakar y otras ciudades es de extrema vulnerabilidad. Según reportó el diario El País (España), el miedo se transformó en un estado de pánico generalizado. No hace falta una prueba para terminar tras las rejas: basta con una denuncia anónima o un señalamiento en redes sociales para que la policía actúe. Activistas locales advirtieron que circulan «listas negras» con fotos y direcciones de personas del colectivo, lo que disparó una ola de desplazamientos forzados hacia países vecinos o la clandestinidad total.
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El discurso oficial que acompaña esta ley se apoya en una supuesta defensa de los «valores tradicionales y religiosos» frente a lo que consideran una «imposición occidental». Esta retórica equiparó legalmente a la homosexualidad con delitos aberrantes como la necrofilia. En la práctica, esto habilitó una cacería de brujas donde cualquier expresión de afecto o incluso la estética personal puede ser utilizada como evidencia de un crimen. La oposición política, diezmada y bajo presión, se ausentó de la votación, dejando el camino libre para este retroceso en derechos humanos.

Este escenario en Senegal se suma a una preocupante tendencia regional en África, donde países como Uganda y Ghana también endurecieron sus legislaciones recientemente. Las organizaciones internacionales de derechos humanos alertan que estas leyes no solo buscan encarcelar, sino borrar la visibilidad de la comunidad de la esfera pública. En un país que solía ser un faro de estabilidad en la región, la aprobación de esta norma marca un quiebre democrático que deja a miles de personas a merced de la violencia estatal y civil.
Para el colectivo LGTBIQ+ argentino y global, lo que sucede en Senegal es un recordatorio brutal de la fragilidad de los derechos conquistados. Mientras las redes sociales se llenan de pedidos de auxilio y campañas para facilitar el asilo político, la comunidad senegalesa resiste en la sombra. «Estamos en pánico, vienen por nosotros», fue el grito desesperado de un joven activista que logró hablar con la prensa internacional antes de apagar su teléfono por seguridad. La comunidad internacional ahora debate cómo presionar económicamente a un gobierno que decidió hacer de la persecución su bandera política.
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